
En estos últimos años se han hecho evidentes los problemas de obesidad que afectan a los escolares de nuestro país, entre cuyas principales causas están el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios. Este escenario ha hecho que el rol de los profesores sea cada vez más preponderante y su formación exige una nueva mirada para enfrentar esta epidemia del siglo 21.
Claudio Cifuentes, Director de la Escuela de Pedagogía en Educación Física de la UDLA, señala que es a partir de los estilos de enseñanza que se establecen los cambios actitudinales. “Hoy es esencial que el profesor de educación física trabaje en torno a la calidad de su clase y en concordancia con los desafíos del país, lo que implica formar a niños y adolescentes en estilos de vida saludables, para que el deporte y la actividad física sean parte fundamental de su desarrollo”. Explica que en 2012 el Mineduc aprobó las nuevas Bases Curriculares de la carrera, por lo que su nombre pasaría de Educación Física, Deportes y Recreación a Educación Física y Salud: “Ello busca que la actividad física se transforme en un hábito y para eso también se necesita la ayuda de los padres y la comunidad”.
Al alero de estas tendencias y necesidades, el académico añade que las instituciones de educación superior formadoras de profesores de educación física deben asumir el desafío de reorientar sus currículos. “Nuestra universidad se centra en los paradigmas motrices didácticos y el conocimiento pedagógico de la disciplina, sin descuidar la formación docente. Esto permite a los egresados contar con la capacidad para integrar estos saberes en la implementación de diferentes manifestaciones motrices del currículum nacional y, a través de prácticas tempranas, evaluar sus destrezas y conocimientos para enfrentar los desafíos en esta materia”.
Por qué estudiar en la UDLA
Además de lo señalado, la carrera de Pedagogía en Educación Física de la UDLA tiene una serie de cualidades que la destacan por sobre los programas de otras universidades. Una de ellas es que se encuentra acreditada por cuatro años, lo que es un sello de calidad. A eso se suma su notable infraestructura, que incluye complejos deportivos de gran nivel, laboratorios de fisiología y biomecánica, salones multiuso en todos los campus, gimnasios y salas de actividad física, así como una extensa red de centros de práctica para sus estudiantes, en las distintas ciudades donde se dicta la carrera.
Por último, la carrera cuenta con certificaciones intermedias como Monitor en Actividad Física y Deportes y Salvavidas certificado bajo normas de la American Heart Association (AHA).
Quienes desean postular a esta carrera pueden además optar a la Beca Vocación Pedagógica UDLA, que se otorga de acuerdo al promedio de notas de enseñanza media y puede llegar a cubrir hasta el 100% del arancel anual.