En compañía de la vicerrectora Académica, Pilar Romaguera, académicos de planta y docentes en general, se llevó a cabo la actividad que tuvo como objetivo reflexionar sobre prácticas formativas empleadas en clases en procesos de enseñanzas-aprendizaje, además de aprender técnicas para mejorar la comunicación con los estudiantes.
Romaguera recalcó la importancia de esta actividad, ya que “la universidad está en un proceso en el que está profundizando lo que es el modelo educativo, siendo una de las aristas, un modelo de enseñanza basado en el estudiante”. Además, destacó la importancia que tiene esta actividad, ya que “viene muy bien para el proceso de formalización de este modelo educativo en el que estamos trabajando para la acreditación institucional en octubre de 2015”.
La jornada se inició con la presentación de Cecilia Jara, Educadora de Párvulos, doctora en Educación, especialista en Currículum y Didáctica, asesora curricular y docente UDLA, quien expuso sobre el pensamiento crítico en los alumnos y modalidades de trabajo que permitan capturar algunos elementos que lleven a aportar a las aulas de trabajo.
Participaron docentes de las carreras de Ingeniería en Negocios, Kinesiología, Arquitectura, Licenciaturas en Artes Culinarias, Pedagogías, Construcción, Enfermería, Diseño y Psicología. Durante la jornada, se realizaron trabajos de reflexión y análisis, como lo fue en el primer módulo “Explorar el aprendizaje activo”.
En la ocasión, se planteó principalmente la siguiente interrogante: ¿estamos los profesores promoviendo habilidades del siglo XXI?
Con la presentación de un video que trató sobre qué es educar, cuáles son los próximos desafíos, qué herramientas usar para crear nuevas estrategias en la sala de clases y, además, una invitación a integrarse a la era digital, Jara concluyó que “la educación ya no puede basarse en entregar contenidos, el acceso a la información dejó de ser un problema, es necesario desarrollar otras capacidades, tomar decisiones, resolver problemas reales”.
Según la especialista, uno de los puntos a desarrollar para alcanzar una mayor dinámica entre el profesor y el alumno, es instar a los estudiantes a la creatividad, al pensamiento crítico y a la colaboración. Además, recalcó que “es necesario que los alumnos asuman roles diferentes dentro de la sala de clases, involucrarlos, trabajar en equipo, y que sean capaces de evaluar material”.
En equipo, los docentes analizaron las demandas que la sociedad exige y cuáles son las falencias que han observado en las salas de clases. Al finalizar, Jara comentó que “las metodologías aplicadas no están apostando a un alumno creativo, sino más bien a una receta, es decir, de tipo instruccional”.
Los profesores, en cambio, explicaron que “el problema es cómo nosotros pasamos de enseñar a educar, crear de alguna manera las instancias necesarias para que los alumnos puedan insertarse, y nosotros mismos, en el pensamiento de los alumnos”.
Finalmente, concluyó que las situaciones de aprendizaje que se desarrollan en las aulas deben promover el pensamiento crítico, creativo y metacognitivo. Si se logran estas metas, no se estará perpetuando la información a través de la transmisión, sino el pensamiento crítico. Por tanto, se invitó a “pasar de una escuela memorística a un pensamiento que juzgue, analice y, por tanto, que sea usado como una herramienta que permita tomar decisiones”, enfatizó Jara.