La globalización de los mercados, el cambio climático y el crecimiento de la población son tres grandes ejes que están demandando diversos conocimientos y aptitudes en el mercado laboral de los profesionales del rubro agrícola, en especial de los agrónomos. Dentro de éstos podemos considerar la cada vez más importante capacidad de trabajo en equipos multidisciplinarios para así también llegar a soluciones integrales que sean ambientalmente sustentables, socialmente justas y económicamente viables, siempre pensando que las decisiones de hoy tendrán su efecto en plazos no inmediatos y que deben considerar la capacidad de innovación y emprendimiento. Una vez asimilado esto, sobretodo desarrollada la capacidad de emprendimiento, los estudiantes de hoy saldrán al mundo laboral con la mentalidad de generar trabajo más que de salir a buscar trabajo en empresas.
La mirada integral del ingeniero agrónomo contempla no sólo aspectos productivos, sino también de mercado, conociendo más los gustos del consumidor, tanto en producto como en embalajes inteligentes que aporten valor agregado al alimento en cuestión. Esta misma visión comercial demanda la necesidad de aprovechar las herramientas asociadas al aprendizaje del idioma inglés que las instituciones ponemos a su disposición y el desarrollo de habilidades transversales o blandas que les permitan tomar posturas de liderazgo positivo a la cabeza de equipos de trabajo, como por ejemplo habilidades comunicacionales, proactividad, gestión de soluciones eficaces con capacidad de negociación, actuando de manera estratégica y táctica.
La inclusión de la mujer en el mundo agrícola no es algo nuevo, pero es un área en donde aún falta trabajar la igualdad de oportunidades, con respeto por la diversidad, asumiendo el aporte social de la agricultura, trabajando a favor de la naturaleza y no en contra de ella, empleando mayor cantidad de bioinsumos, con la mínima cantidad posible de externalidades negativas y optimizando rendimientos.
La creación de consciencia respecto de la importancia del perfeccionamiento continuo para sí mismos y sus equipos de trabajo, así como de capacitación permanente en tecnología y mecanización, demanda de las organizaciones más técnicos con formación sólida que el antiguo trabajador que actuaba por tradición e intuición; la actual falta de mano de obra requiere una valorización y gestión eficiente del capital humano, logrando fidelizar a las personas respecto de su fuente de trabajo, considerando que no sólo el dinero mueve a las comunidades, como ya hemos visto en casos emblemáticos de organización entre los pobladores en contra de empresas que no se han sabido integrar al entorno y ofrecer beneficios más allá de la disponibilidad de puestos de trabajo.
Estos nuevos y grandes desafíos hacen que también la educación de profesionales adopte características innovadoras y proyectivas, convirtiendo al estudiante en el centro de la enseñanza con académicos líderes, especialistas, aplicados y referentes en sus áreas de desempeño, tal como lo ha implementado nuestra institución con excelentes resultados que ya dan frutos.