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Piscinas del hogar, principal peligro de accidentes en verano

 

Disfrutar de un verano tranquilo, alegre y en compañía de la familia es el anhelo que tiene cada persona cuando sale de vacaciones, evitar accidentes es fundamental. ¿Cómo lograrlo, especialmente cuando las altas temperaturas invitan a los niños y jóvenes a sumergirse en piscinas, ríos o balnearios?

 

 Los padres y adultos a cargo de los niños son los principales responsables de evitar accidentes, ello porque según un estudio del Minsal, en personas de 0 a 19 años, un 17,6% de las causas de muerte en Chile se producen por ahogamiento, de los cuales un 54% ocurre en las piscinas del hogar.

 

 Lo importante es considerar que los primeros 10 minutos son cruciales para atender a una persona ahogada, lograr reanimarla, que respire normal, recobrar su pulso, después de 10 minutos se producen severas secuelas neurológicas y después de 25 minutos es altamente probable la muerte.

 

Entre las recomendaciones que entregan los especialistas en salud, está no confiarse por ningún motivo de algunos flotadores como las llamadas “alitas” para los niños, esperar al menos 30 minutos después de haber ingerido alguna comida liviana y entre 1 y 2 horas si se consumió un alimento contundente, antes de sumergirse en el agua.

 

La sangre que circula en el cerebro baja a la zona abdominal donde se está procesando la abultada ingesta de alimentos, causando fatiga en las extremidades, lo que significa que tienen mayores posibilidades de sufrir calambres en el agua. El consumo de alcohol es un factor determinante, ya que altera los reflejos y evita tener reacciones de autodefensa a tiempo.

 

Recomendaciones

 

Nohay que dejar a los niños bañándose solos en una piscina, ya que el 84% de las muertes por inmersión se producen cuando los pequeños están sin la supervisión de un adulto. Además es necesario proteger el perímetro de las piscinas que están en la casa con rejas o cierres que eviten que los niños puedan ingresar, ya que esta precaución disminuye la ocurrencia en 50 a 70%.

 

Además, se recomienda enseñar a los niños entre 3 y 5 años de edad a nadar, fundamentalmente a que aprendan a flotar, que los adultos conozcan sobre la reanimación cardiopulmonar básica para poder entregar los primeros auxilios en forma oportuna, no dejar juguetes o elementos llamativos en la piscina que puedan atraer a los niños, no tirarse piqueros por el riesgo del daño medular, tampoco hacer las “chinas” o correr alrededor de las piscinas por posibles traumatismos.

 

Es vital generar ante una emergencia una cadena de salvación, lo que significa que antes de que una persona se tire al agua para rescatar a alguien, debe avisar a su alrededor para que sea más de una persona la que pueda ayudar. Generalmente el rescatista va a salvar a alguien sin avisar y muchas veces termina falleciendo por la desesperación de quien se está ahogando.