Cada periodo de la vida requiere de cuidados especiales. ¿Qué exámenes y a qué edad debemos hacerlos para mantenernos saludables con el paso del tiempo? ¿Cuándo consultar con un especialista? Todos los adultos al traspasar el umbral de los 40 años deben visitar a un médico aunque sea una vez al año a pesar de estar saludables, ya que es importante detectar tempranamente enfermedades. Además de evaluar problemas futuros de salud, sobre todo en aquellas personas que tienen antecedentes familiares o personales de alguna patología. Pero no sólo los adultos deben tener ese tipo de cuidados, sino también los niños.
Desde el nacimiento hasta 1 año: Durante este periodo se deben realizar controles mensuales para verificar que el crecimiento y el incremento de peso sean los adecuados de acuerdo a la edad.
Además, hay que controlar el desarrollo psicomotor, es decir, que el bebé comience a adquirir cualidades motoras y psíquicas, como sentarse, tomar objetos con sus manos, entre otros.
Con respecto a los exámenes, el especialista explica que entre los 3 y 4 meses se realiza un control radiológico de sus caderas para descartar o diagnosticar displasia congénita. “Se debe potenciar la lactancia natural por el máximo de tiempo posible. Además de desarrollar un calendario de la introducción de los alimentos a partir de los 6 meses”, sostiene.
También, es fundamental completar las vacunas del lactante y evaluar si es necesario realizar exámenes de detección de disfunciones auditivas de manera precoz, sobre todo si tiene antecedentes personales tales como haber sido prematuro o haber sufrido ictericia neonatal.
Desde los 2 a los 5 años: Durante este periodo se deben hacer controles de salud para revisar el desarrollo psicomotor, el crecimiento y el cuidado de su dentadura. “Respecto a la revisión oftalmológica, se debe realizar a la brevedad posible en caso de estrabismos, para evitar con precocidad la aparición de secuelas permanentes”, asegura el Dr. Briones.
Desde los 6 a los 10 años: Certificar que el menor esté creciendo adecuadamente para su edad, es la finalidad de los controles a esta edad, asimismo, detectar anomalías como pubertad precoz, problemas de salud bucal, de columna y mal posiciones posturales.
Desde los 11 a los 20 años: En esta época las niñas experimentan sus primeras menstruaciones y visitan por primera vez al ginecólogo. Durante este periodo, se aconseja realizar una educación sexual para evitar embarazos precoces. Respecto a la visita de los niños al urólogo, se debe realizar cuando presenten anomalías estructurales de su vía urinaria. De lo contrario, cualquier patología puede ser tratada por el pediatra.
A los 20 años: Al llegar a la adultez los cuidados comienzan a incrementar y se vuelven más periódicos. El Papanicolau se debe realizar una vez al año o cuando se inicie la vida sexual. También en la realización del Test de Elisa o HIV. Además, recomienda que las embarazadas se realicen el VDRL para prevenir Sífilis Congénita.
Desde los 25 a los 30 años: Antes de llegar a los 30 años, se deben medir los niveles de colesterol y glucosa en la sangre, o antes si se tienen antecedentes familiares o existen problemas de sobrepeso u obesidad, además de hábitos sedentarios.
Las mujeres con un riesgo elevado de desarrollar cáncer de mama dados sus antecedentes familiares de madre, hermana u otro familiar deberían tener la primera revisión a partir de los 25 años. Mientras que el resto, entre los 35 años y 40 años y repetirla cada año.
Desde los 40 a los 50 años: Los hombres a partir de los 40 deberían efectuarse periódicamente el test antígeno prostático específico con un tacto rectal, detalla la especialista. Y añade, que si existen antecedentes familiares de cáncer en la zona se debe realizar más tempranamente.
También es importante un examen oftalmológico cada 2 años si se tiene problemas visuales. Si hay antecedentes personales o familiares de glaucoma se debe realizar una vez al año independiente de la edad.
Desde los 50 y más: A esta edad se recomienda una colonoscopia como parte de un programa de investigación de cáncer colon-rectal. Los pacientes con una historia familiar de cáncer de colon o rectal, de pólipos, colitis ulcerativa, cambios en el hábito intestinal o sangrado rectal inexplicable, etc., deben hacérsela a partir de los 40 años y con una periodicidad en dependencia de cada caso en particular.
Y la importancia de realizarse la densitometría ósea. Hombres y mujeres deben hacerse este examen después de los 50 años. Especialmente en mujeres pre o post menopáusicas que han sufrido algún tipo de fracturas previas, o bien como examen preventivo de osteoporosis.