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La UDLA analizó el fenómeno de la telerrealidad

Nicolás Quesille, Francisco Vidal y Sergio Nakasone, durante el debate final.“El reality show no es tal. No es ni reality, ni show. No hay realidad, ni intención de entretener. Hay un guión puramente comercial. Los directores y productores definen el destino de la realidad manipulando la no-historia y los no-actores… el reality no ofrece realidad sino pseudorrealidad”, señaló Olegario Hernández, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UDLA, al referirse críticamente al popular formato televisivo.

Las declaraciones las realizó durante el seminario “Reality show: Vendes tu alma”, organizado por la Facultad de Comunicaciones y Artes de la UDLA, en el que participaron el productor ejecutivo del área reality de Canal 13, Sergio Nakazone; Nicolás Quesille, actual productor ejecutivo de Chilevisión; José Pinedo, psicólogo y asesor de Canal 13 y TVN; Fly-ly Moreno, periodista; y Francisco Vidal, ex presidente de CNTV, ex ministro y actual docente de nuestra Universidad, quien moderó el debate final entre los cerebros de la telerrealidad.

Quesille y Nakasone coincidieron en que este formato televisivo se adapta a las lógicas de consumo de cada país. Por ejemplo en Chile el público prefiere las competencias al aire libre, en cambio en Colombia existe un consumo del encierro en la casa, sin embargo el éxito nunca está garantizado, porque entregar “un 99% de transpiración y 1% de inspiración”, asegura un producto de calidad, pero no el éxito.

Por su parte, el decano de la Facultad de Comunicaciones y Artes, Mauro Lombardi, realizó una mirada crítica del popular formato televisivo, recordando el caso de la joven peruana que fue asesinada por su ex novio luego de participar en uno de estos programas. “¿Cuáles son los límites del formato y de qué manera los canales se hacen cargo de personas que tienen escaso control de sus emociones y se ven expuestas a estímulos y acciones que no pueden controlar?”, preguntó la autoridad académica.

Los expositores nuevamente estuvieron de acuerdo, y señalaron que se trata de personas adultas que toman libremente la decisión de participar en el programa. “La mente humana es tan compleja que es difícil asignarle a un programa de televisión una responsabilidad tan grande”, comentaron los panelistas.

Finalmente, para explicar parte de lo que vive la sociedad a través de los reality show, Quesille, tomó para sí las palabras de uno de los asistentes: “Hoy tenemos la necesidad de ser parásitos de la felicidad de los otros, como si no pudiéramos vivir nuestras propias historias”, señaló el cerebro de “Pelotón”.