La directora de Escuela, Isabel de Ferrari, está tranquila con los cuatro años de acreditación que logró Enfermería. “Tenemos un sueño, un compromiso, una responsabilidad; tenemos un plan y un futuro. Después de la acreditación así nos presentamos como carrera”.
Cuando partió el proceso de acreditación… ¿usted ya estaba segura del buen resultado, por lo que había logrado todo el equipo previamente en la autoevaluación?
Sí. Durante la autoevaluación fuimos valorando y validando, tanto nuestro proyecto, como el proceso que habíamos hecho. Se fueron validando las asignaturas en sí mismas. Por ejemplo, tenemos el programa con el perfil de egreso claramente identificado. Entonces, vimos que los requisitos que ponía la CNA estaban en desarrollo y los teníamos considerados en nuestro proyecto educativo.
Esto les dio una tranquilidad para presentarse al proceso…
Sí, porque además, antes de presentarnos a la acreditación, propusimos innovaciones y las consultamos. Organizamos la propuesta educativa y la validamos. Lo hicimos de manera intuitiva, pero terminó siendo un gran aporte para lo que vendría. El año 2012 presentamos al Colegio de Enfermeras, e invitamos a la Asociación Chilena de Educación de Enfermería, a conocer las modificaciones a la malla que habíamos hecho, para darle mayor solidez y consistencia, en dos áreas: Las Prácticas Integradas, que iban a partir el 2013, y la instalación, ese mismo año, de la línea de Intervención Comunitaria. Entramos en diálogo con estas instancias, a las cuales les importa mucho cuál es el modelo profesional que se está construyendo en las universidades de nuestro país. En ambas tuvimos opiniones favorables. Entonces, cuando el proceso de autoevaluación te pide informar sobre: “Qué estrategia han usado frente a”… Nosotras estábamos confiadas, porque ya las habíamos presentado y habían tenido respaldo.
¿Dadas estas características, siente que fue un proceso exitoso?
Obviamente que exitoso. No sólo acreditamos, sino que fue en cuatro años. Reconocieron el trabajo de equipo y la calidad docente que tenemos. Las observaciones que nos hacen, nosotros sentimos que son observaciones bastante pertinentes, para la universidad. Nos piden que desarrollemos investigación. Respecto de las áreas que debemos reforzar, podemos decir que tenemos las condiciones para implementarlas. Podemos ser una escuela de Enfermería que forma a profesionales integrales en el cuidado de la salud; que valoran, conocen y tienen herramientas para el trabajo en Atención Primaria de Salud.
¿Cuáles fueron las fortalezas que observaron los pares evaluadores?
Nos reconocen tres elementos que para nosotros son fundamentales y que son nuestros ejes: la línea de Intervención Comunitaria, el modelo de Prácticas Integradas y Simulación Clínica. De hecho, toda la metodología de trabajo y las guías presentada a las pares evaluadoras fue muy reconocida; nos pedían ver los manuales y nos decían: “Es que ustedes tienen un material de investigación que no lo tiene nadie”. Y claro, esta es la primera escuela que armó Simulación Clínica en Chile. Ya tenemos siete años. Tenemos una base de datos muy grande. Hemos desarrollado manuales, entonces hay solidez en cómo se desarrolla la Simulación Clínica en Chile.
¿Cuáles son los principales desafíos que le quedaron planteados a la carrera?
La investigación, y desarrollar la comunicación continua y permanente con nuestros egresados, para avanzar en lógicas de formación continua. También nos queda como desafío posicionar el modelo de trabajo que tenemos en Prácticas Integradas y en la línea de Intervención Comunitaria. Ambas fueron validadas como un aporte a la formación profesional de Enfermería, y esas son dos innovaciones en el modelo educativo que las tenemos nosotros como carrera y como universidad y que conforman el sello de la Escuela de enfermería de la UDLA.
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