Para complementar con la información entregada anteriormente respecto de hacer deporte en situaciones de contaminación ambiental, les adjuntamos los consejos de un especialista en entrenamiento deportivo.
A la dificultad del frío matinal y nocturno, ahora debemos sumar un factor adicional de aquí a mediados del mes de agosto, la contaminación ambiental.
Por más restricción vehicular y fuentes contaminantes, nuestra capital está mal ubicada para ser una gran urbe con nuestro clima invernal. La baja pluviometria sumado a la poca ventilación y el fenómeno de la inversión térmica, nos otorga un escenario ideal para niveles altos a peligrosos de contaminación.
La única solución pasa por mejorar la ventilación con obras de infraestructura de gran magnitud, lo demás son sólo parches estacionarios de pocos días.
Hacer actividad física en cualquiera de sus condiciones y formas en sectores con altos niveles de contaminación implica un enorme riesgo. No sólo por la densidad de partículas en suspensión, sino por el tipo de partículas ya que la mayoría son derivación de la combustión de distintos tipos de materiales que ni la misma flora y fauna pueden soportar o absorber por medio de fotosíntesis, por ejemplo.
El entrenar en condiciones ambientales contaminadas multiplica el daño en las vías respiratorias, dado que al realizar actividad física, la actividad del sistema respiratorio se cuadruplica en caso todos sus valores.
Un corredor, ciclista por ejemplo, puede llegar a ventilar en un minuto durante un trabajo de una hora fácilmente 120 a 160 litros, comparado con los 40 o menos del mismo deportista sin actividad. A mayor movilización de aire en las vías respiratorias mayor flujo de partículas, esto aumenta considerablemente el nivel de irritación de las vías respiratorias favoreciendo la ocurrencia de procesos infecciosos, es decir, algo muy similar o peor a estar en una sala de fumadores.
A lo anterior debemos sumarle la época de alta proliferación de virus por enfermedades respiratorias. Todo esto arma un coctail que deprime el sistema inminologico aumentando la prevalecía de estados gripales agudos y severos. En deportistas, en especial de elite, es un panorama muy peligroso dado que la actividad física intensiva deprime la respuesta inmunológica.
La solución a este respecto es hacer actividad física en lugares horarios y sectores con niveles aceptables o normales para la práctica deportiva.
En nuestra capital la movilización contaminante se concentra en las zonas sur poniente, después del medio día comienza a moverse hacia el Oriente y norte de la región. La zona norponiente pre cordillerana es la menos afectada, por ello, en la medida que puedan entrenar basado en este información se puede desarrollar de forma segura cualquier tipo de actividad.
Otra alternativa es practicar en lugares cerrados pero climatizados para la ocasión. En este caso el único peligro o inconveniente, es que al ser un recinto cerrado permita que cualquier persona con un cuadro viral contaminante por el ambiente contagie a más de alguno. Aquí lo importante, además de tener todas las vacunas al día, es evitar cualquier conducta previa que favorezca el contagio.
¡A seguir entrenando con más cuidados de lo habitual para no parar!
