
Aceptar la diferencia, más allá de reconocer su existencia, indudablemente nos permite implantar el germen de una sociedad constructiva y crítica; inclusiva y tolerante, que entiende la necesidad de lo diferente como una fuente generadora de ideas.
En este orden de ideas, el debate se yergue como uno de los caminos más antiguos y vigentes, a través del cual podemos contraponer argumentos e ideas antagónicas. Así entonces, el debate entrega las herramientas idóneas para conocer pacíficamente la posición contraria, darle cabida a una realidad viable y diferente, muchas veces absolutamente opuesta, ofreciendo finalmente una alternativa que nos conduce a un camino de tolerancia y paz.
Todo esto, con el objeto de referir las recientes jornadas de "Debates Ciudadanos", en las cuales participaron nuestros alumnos con gran entusiasmo, desarrollando temas tan actuales como sensibles: "El rodeo: ¿deporte o maltrato animal?" y "Control migratorio". El objetivo planteado fue conseguido con creces, abriendo discusiones alrededor ambos temas.
El debate permitió establecer un espacio de discusión universitaria entre alumnos de los campus Providencia y Maipú, fomentando con esto la participación todos los estudiantes. Así también, fue posible debatir abiertamente temas de contingencia nacional, generando conocimiento y formar opinión sobre los temas debatidos.
El poder de la palabra se hizo manifiesto, la práctica de la oratoria en ciernes, la innata y la estudiada, donde primaron las ideas, la conciencia y por sobre todo la fuerza de los argumentos.
Como hemos visto, gracias a esta instancia, diferentes posturas pueden ser escuchadas, comprendidas, defendidas y rebatidas, dando la posibilidad, tanto a participantes como espectadores, de equilibrar sus armas en el debate intelectual como crítico. Esta igualdad se convierte al instante en una consecuencia directa de haber escuchado y batallado argumentativamente, ponderando razones e incluyendo diversas perspectivas, desde diversos sectores de la sociedad y, en este caso específico, del estudiantado.
Queremos una sociedad donde todos sean escuchados, donde primen las ideas, donde las únicas armas sean las de la persuasión alcanzada con la retórica, primer impulso para una sociedad menos violenta y más justa.
Finamente, queremos expresar nuestro agradecimiento a todos aquellos que participaron ya sea como debatientes, como jurados, como organizadores o espectadores. La universidad se construye entre todos; el individualismo no nos conduce a nada, solo la colaboración, la comprensión y la solidaridad permiten el avance de la sociedad y de nuestra comunidad en particular.