Las fiestas y especialmente los fuegos artificiales de Año Nuevo provocan altos niveles de estrés en los animales, por lo que es necesario protegerlos y tomar precauciones para que no pasen mal.
Es una tradición que por las fiestas de Navidad y Año Nuevo se usen fuegos artificiales y pirotécnicos que iluminan el cielo, aunque también pueden ser ensordecedores y dejar el ambiente turbio, cargado de pólvora.
Las personas suelen pasarla bien; pero los animales, no. Veterinarios consultados recordaron que las mascotas –como perros, gatos y aves- son mucho más sensibles que los humanos, por lo que pueden reaccionar de distintas formas ante la abundancia de luces y fuertes detonaciones. Tienen sus sentidos mucho más desarrollados, es como si oyeran diez veces más que los humanos.
Reacciones en los distintos animales
Los gatos suelen asustarse, ponerse muy alertas y esconderse. También como su mecanismo de defensa ante el susto, los perros ladran desenfrenadamente, aúllan, corren desorientados de un lado a otro e incluso se pueden poner agresivos.
Ello puede generar que, por esa misma adrenalina, entren en un estado de taquicardia y náuseas. Pero además, la pólvora y su olor podrían provocar intoxicaciones en las mascotas.
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Recomendaciones para Año Nuevo
Consultar a los veterinarios sobre qué medicamentos suministrar a las mascotas o alternativas a tomar. Pueden usarse tapones de algodón para los perros o también tranquilizantes y sedantes (tomarlo como última opción). Pero siempre es necesario preguntar antes para evitar reacciones que los afecten, pues depende de la edad y de su estado de salud.
Mantenerlos alejados de las luces navideñas. El hecho de que se prendan y apaguen constantemente les llama la atención, pueden morder los cables o focos y electrocutarse. Sobre todo los cachorros.
No dejar a las mascotas en balcones, techos, ni cerca de ventanas abiertas. Podrían lanzarse desde lo alto o ahorcarse ante la desesperación y el nerviosismo en caso estén amarrados con sogas o cadenas.
Limpiar los techos, patios o calles para que no encuentren restos de pirotécnicos. Se los podrían comer e intoxicarse, pues esos objetos tienen plomo.
Encerrarlos en una habitación donde no se puedan percibir las luces o los fuertes sonidos.
Mandarlos a un hospedaje o albergue lejos, en donde no estén expuestos a los fuertes ruidos.
No darles restos de las cenas de Año Nuevo, porque los condimentos e ingredientes pueden generarles diarreas e intoxicaciones. Asimismo, los huesos del pollo o cerdos son más duros y filudos, pueden producir cortes y atragantamientos, problemas gástricos y hasta perforaciones intestinales.