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¿Cómo afrontar el miedo en situaciones de emergencia?

 

Reaccionar con miedo ante un peligro es un mecanismo de defensa innato que toda persona posee, pero la manera  de controlar los sentimientos y la situación, es vital para salir ileso de una emergencia, ya que en ocasiones el pánico ocasiona más daños y víctimas que la emergencia en sí.

 

Al nacer tenemos biológicamente tres miedos naturales: al fuego, a la altura y a los ruidos fuertes. El resto se van adoptando a lo largo de la vida, y tal como se adquieren también pueden ser afrontados y vencidos.

 

Frente a una emergencia, las personas reaccionan de cuatro formas repetitivas: huida, lucha, inmovilidad o sumisión.

 

El miedo está presente porque evita que se cometan actos imprudentes, permite evaluar la situación de urgencia y prepara para la lucha o la huida.

 

¿Cuándo el miedo se vuelve un problema? Esto sucede al transformarse en pánico, que es un miedo desproporcionado y fuera de control que provoca «ceguera psicológica».  Es decir, incapacita a la hora de evaluar el peligro y escoger la mejor alternativa para enfrentarlo.

 

 

Los Efectos del Miedo

 

 Cambios Fisiológicos: el metabolismo celular aumenta, así como la presión arterial, ya que el corazón bombea sangre a más velocidad hacia los músculos que se preparan para una posible huida. También se produce una activación del sistema nervioso autónomo, molestias en el sistema digestivo, respiratorio o cardiovascular, sensación de falta de control, sudoración, ahogos, palpitaciones, temblores y, sequedad de garganta y boca.

 

 Cambios Físicos: donde realmente se demuestra el miedo es en el rostro, debido a que éste sufre varias modificaciones, como el agrandamiento de los ojos para permitir una mejor visión, la dilatación de las pupilas o el arrugamiento de la frente.

 

Cambios Químicos: ante el miedo, el cerebro envía mensajes al sistema nervioso autónomo (SNA), que se encarga del control de los niveles de energía del cuerpo y de la preparación para la acción. Para ello, el SNA libera dos sustancias químicas, llamadas adrenalina y noradrenalina.

 

 

Métodos de Control

Existen técnicas que ayudan a relajarse y aclarar las ideas en situaciones de emergencia:

 

Técnica del Bostezo: hay que erguir la espalda, tomar aire en tres tiempos, retenerlo y soltarlo también en tres tiempos, para acabar con un bostezo muy exagerado.

 

Técnica del Método Sustituto: hay que decir frases que ayuden a enfrentar los miedos generados por pensamientos o ideas. Se trata de programar el cerebro para que en el futuro actúe según las afirmaciones realizadas.

 

Primeros Auxilios Psicológicos: Vivir un miedo acompañado puede disminuir sus efectos en el momento y en el futuro. Trata de generar un vínculo, ponte en el lugar de esa persona y acompáñala en silencio para crear una empatía que la reconforte.

 

Pero la mejor manera de estar preparado ante una situación de riesgo es la prevención, ya que si estamos alerta sabremos reaccionar más rápidamente en el momento crítico.

 

La Importancia de un Líder

 

Por naturaleza copiamos las conductas que observamos. Cuando estalla el miedo colectivo, la masa se comporta de una manera conjunta. En esas situaciones es cuando debe surgir un líder que genere seguridad y calma, que entregue información, tranquilice a quienes se paralizan y logre traspasar la sensación de control. Su contraparte son las personas que generan pánico, a las que se puede controlar asignándoles pequeñas tareas que ocupen su mente.