Actualmente trabajo en la Clínica Veterinaria Casanita. El cargo que desempeño es como médico veterinario, a cargo de la farmacia del área de animales mayores, y atendiendo consultas como vacunas, desparasitaciones, suturas y limpieza de heridas, tanto en el centro como en terreno.
La experiencia que tenía era solo la entregada en la universidad por las asignaturas de clínicas, más las prácticas y pasantías.
Al principio me costó llegar a la gente, pero ya he mejorado ese aspecto. En cuanto a lo laboral, me dificultó un poco reconocer nombres comerciales de algunos principios activos, pero en cuanto a procedimientos, anduve súper bien.
Comencé sin saber mucho de ventas, sin experiencia en atención de pacientes; sin embargo, hoy soy capaz de diagnosticar y realizar buenas anamnesis, y la gente agradece que responda sus preguntas.
Como es consulta básica, me limita al momento de diagnosticar, ya que no puedo hacer exámenes como biopsias o cultivos de secreciones y debo derivar pacientes en más de alguna ocasión.
Mis principales desafíos han sido enfrentarme a dueños que no tienen recursos económicos para seguir un tratamientos, por lo que he debido buscar una y mil opciones para poder ayudarlos.
UDLA me entregó todas las herramientas básicas necesarias. Es verdad que el profesional se hace en la práctica; no obstante, agradezco a la universidad por la excelente educación que recibí. Gracias a eso, soy capaz de enfrentar casos y tomar decisiones ante un procedimiento.
A mediano plazo, me veo comenzando un proyecto con una colega y trabajando en más de una parte, mientras que en unos años más, pretendo tener mi clínica propia, dedicada 100% a la parte reproductiva.