En esta época las temperaturas suben, la vegetación empieza a florecer, la gente se anima y los panoramas se organizan en parques o jardines. Todo esto que parece muy positivo, en algunas personas puede producir estornudos, congestión y molestias en la garganta y ojos.
Estos síntomas son propios de las alergias primaverales, aunque muchas veces se confunden con un simple resfrío. Los síntomas de las alergias atacan, en general, atacan las vías respiratorias superiores, generando obstrucción nasal y abundante secreción licuada por la nariz, acompañado con estornudos y malestar ocular.
Para tener claro qué está sucediendo en nuestro cuerpo o el de nuestros hijos, los profesionales de la salud entregan algunos datos para distinguir ambas patologías y cómo tratarlas:
¿Cómo se diferencia un resfriado de una alergia primaveral?
La alergia primaveral guarda relación con los períodos de mayor polinización de la atmósfera, que corresponde precisamente a la primavera, mientras que los resfríos que son de origen viral se relacionan con los cambios de clima en la época de de otoño e invierno.
La obstrucción nasal y la producción de secreciones son semejantes, pero la diferencia radica, en que el cuadro de resfrío, la persona puede tener temperatura, dolor a nivel de las vías respiratorias superiores y dolores musculares en todo el cuerpo, característica que no se da en las alergias.
¿Cuáles son los tratamientos para las alergias?
Evitar la exposición a los alérgenos, como por ejemplo caspa y pelos de animales, plumas de aves, polen, entre otros.
Ingerir medicamentos específicos, recetados por un médico, que van a ayudar al equilibrio del organismo.
Realizar tratamientos tópicos, que pueden ser de aseo local hasta el uso de corticoides para las partes más afectadas.