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Los mitos y verdades de los remedios caseros

Estos son algunos de los mitos que los profesionales médicos han despejado:

El jugo de naranja o limón para el resfrío: Tiene un poco de verdad, pero es una exageración que se termina convirtiendo en mito. La vitamina C la necesitamos para los procesos de defensa, la necesitamos para formar glóbulos blancos y para una serie de procesos que tienen que ver con el proceso inmunológico, lo que pasa es que nuestro cuerpo necesita una cierta cantidad diaria, que es entre 45 y 60 miligramos por día, el resto se elimina. Entonces consumir una importante cantidad de vitamina C no es acumulable, no tiene sentido atiborrarse.

Caldo de pollo para el resfrío: Un grupo de neumonólogos realizó un estudio y que encontró que en la sopa de pollo hay compuestos que evitan que se acumulen unas células de defensa que se llaman neutrófilos. Estos son los primeros que llegan a un sitio cuando hay una infección y se los comen, pero cuando van muy rápido y se acumulan generando la congestión. Entonces lo que haría la sopa de pollo es enlentecer esa acción, los neutrófilos siguen estando ahí, nos siguen defendiendo, pero al hacerse más lento no se acumulan tanto y no nos congestionamos tanto.

La miel para el resfrío: Es una aliada, la recomienda la Organización Mundial de la Salud para la tos y los dolores de garganta para los chicos mayores de dos años porque tiene un efecto emulsionante, generando una película protectora de las mucosas internas.

La zanahoria para la visión: Pasa lo mismo que pasa con las naranjas, es una verdad que se exagera, la zanahoria tiene betacarotenos que son el que le dan el color naranja, esos betacarotenos también se llaman pro vitaminas A, que el cuerpo los convierte en vitamina A y la necesitamos para tener una visión saludable, hasta ahí es verdad, pero lo que no es verdad es que por comer kilos de zanahoria vamos a dejar los anteojos».

El anillo frotado para eliminar orzuelos: «Los orzuelos generalmente se producen porque se tapa una glándula que produce grasa en la base del párpado y cuando pasa hay que ayudar a drenarla y una de las maneras de drenarla es con calor. Cuando uno frota el anillo y lo pone sobre el orzuelo, lo que está haciendo es generar una zona de calor puntual, ahora, tal cual, el anillo vaya a saber uno por donde anduvo, para eso es mucho más higiénico un hisopo mojado en agua caliente. Se dice que también tiene que ser de oro por los poderes antiinflamatorios que este tiene, pero en estos casos este material no va a hacer nada al respecto.

El jengibre para las náuseas: «El jengibre lo usaban los marineros cuando iban en el mar con largos viajes y, en realidad, la explicación es que tiene un compuesto que se llama jingerol que se piensa que actúa en el centro del vómito, entonces ayudaría a controlar las náuseas y los mareos, ese por movimiento».

Té de manzanilla para los dolores de estómago: «La infusión manzanilla tiene algunas propiedades antiespasmódicas, entonces para los cólicos puede funcionar, al igual que la valeriana, la melisa, el tilo, tienen propiedades sedantes e imnóticas y se usan para tranquilizar, pero la cuestión es cómo usarla, saber que no va a ser contraproducente».

Clavo de olor para el dolor de muelas: El clavo de olor tiene una explicación,  las abuelas lo recomiendan cuando nos duele un diente, en realidad uno se lo pone al lado de la muela que duele y lo empieza a chupar despacito y lo que se hace con eso es extraer un aceite que contiene eugenol, que es un anestésico natural».

La nuez moscada colgada en el cuello para las alergias: «La alergia tiene que ver con nuestro sistema inmunológico y el colgarnos algo no va a tener ninguna influencia, más allá que el efecto placebo».