Si nuestras vacaciones se caracterizaron por la buena mesa, dejándonos algunos kilos de más, lo más probable es que hayamos decidido inscribirnos en el gimnasio para tratar de recuperar nuestro peso. Te felicitamos, es un excelente primer paso. Además, te recomendamos algunos hábitos saludables:

Aumentar el consumo de agua (al menos dos litros). Esto nos ayuda a mantenernos hidratados y a eliminar las toxinas.

Aumentar el consumo de frutas y verduras, ricas en agua, fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes, que ayudan a nuestro organismo a disminuir el envejecimiento celular. Lo ideal es consumirlas crudas para evitar la pérdida de nutrientes a través de la cocción.

Reemplazar los alimentos elaborados con harina refinada por aquellos hechos de harina integral, que contienen fibra y vitaminas.

Sustituir, al menos dos veces por semana, las carnes rojas por legumbres y pescados. Las primeras, ricas en fibra y contienen proteínas y no contienen colesterol, a diferencia de las carnes rojas. Los pescados, por su parte, son una buena fuente de proteínas ricos en omega 3, ácidos grasos que poseen propiedades antiinflamatorias, a la vez que ayudan a reducir el colesterol.

Evitar las comidas abundantes y muy pesadas en la noche, ya que nos traerá malestares estomacales y provocará insomnio.

En caso de tener problemas para dormir, un vaso de leche tibia (descremada) hervida con hojas de naranjo o melissa, nos ayudará a conciliar el sueño.

Cabe destacar que debemos realizar cuatro tiempos de comida al día (cada cuatro horas) y, en lo posible, preferir alimentos de bajo contenido graso.