
Los ratings de la televisión abierta han ido en franca caída en los últimos años. Las cuentas también se han visto afectadas. Prácticamente todos los canales han revelado cuantiosas pérdidas económicas, con excepciones muy puntuales. Las curvas de crecimiento y avance que analizan los gerentes, no parecen repuntar.
Las razones abarcan un amplio espectro de explicaciones. Desde cambios de hábitos de los usuarios, a la llamada “televisión basura”, centrada en programas insulsos, de bajo presupuesto, con contenidos que llaman solo a la entretención y no aportan mucho. Ni hablar de calidad. Otros se refieren a la irrupción de la televisión por cable, aunque lo cierto es que este modelo entró a inicios de los 90 en Chile y hasta ahora, no había golpeado a los canales abiertos de manera consistente. Asimismo, las plataformas han hecho lo suyo. La generación Youtube (veo lo que quiero, en el momento que lo decido y solo sobre temas que me interesan) también se levanta como razón, pese a que la plataforma de videos existe desde el año 2005. La entrada de una plataforma como Netflix, aunque incipiente, nos ha regalado contenidos de alta calidad a un bajo precio. Es difícil determinar si una de estas razones o todas ellas juntas, han golpeado en los deficitarios números que exhibe hoy la televisión tradicional. Pero ha afectado. Y algunos han pronosticado incluso la muerte de estos canales.
Si se observa la historia, los medios que han ido naciendo, rara vez ha implicado la muerte de su predecesor. Cuando nació la radio en 1894, como canal informativo, los diarios no desaparecieron. Las radios siguieron existiendo cuando irrumpió la televisión en 1936 con las primeras pruebas realizadas por la BBC y el cine, que había nacido en 1895, siguió siendo un lugar de entretención e información, pese a la masificación de la pantalla chica. Otros medios como el telégrafo o las radiotransmisoras (más enfocadas hacia la comunicación persona a persona que hacia las masas) han ido dejando paso a las nuevas tecnologías que nos da internet, pero en cuanto a medios masivos, estos han seguido conviviendo pacíficamente y hoy, incluso, integrándose. No soy de los que creen que la televisión abierta vaya a desaparecer. La evidencia histórica más bien apunta hacia la segmentación de audiencias y hacia la búsqueda de responder a grupos de interés específicos. Todo revela que habrá una multiplicación de plataformas más que la extinción de estas. Posiblemente, los canales denominados tradicionales dejarán de tener el tamaño que históricamente se les conoce, pero aun así, me parece que mantendrán su área de influencia y seguirán aportando a la identidad nacional y hacia la defensa de los valores transversales de un país como la democracia y la buena convivencia.