Ya se nos acerca el fin del período de vacaciones y comienza el nuevo año escolar, frecuentemente se hace díficil retomar la rutina de levantarse temprano y por ende, considerar cuáles son las horas necesarias para un descanso adecuado y reparador.
Iniciamos las clases en el colegio, jardín infantil y universidades. Despertar mucho más temprano de lo que lo hacían en el verano traerá consigo rostros cansados, somnolencia y mal humor en tu hijo. Por lo que se hace fundamental regularizar los horarios de acostarse para así poder cumplir con sus tareas y obtener buenos resultados.
Según explican los especialistas, la flexibilización horaria en verano implica una pérdida en la regulación de los relojes internos. Este hecho se conoce como retraso de fase del sueño y en los primeros días da la impresión de que el escolar sufre de insomnio, pues le cuesta mucho asumir el cambio y en el caso de las niñas, el despertar se tiende a postergar progresivamente durante horas de la mañana.
Pero no todo está perdido, al contrario, es posible regular la rutina de sueño llevando a cabo los siguientes consejos:
Cumplir con las horas mínimas de sueño:
Al primer año de vida, los niños deben dormir de 13 a 14 horas diarias, siendo la siesta de una o dos horas.
A los 2 años de vida, deben dormir entre 12 y 13 horas, con una hora de siesta.
A los 3 años de vida, necesitan dormir de 10 a 12 horas diarias.
Entre los 9 y los 15 años de edad los niños necesitan dormir en promedio 9 horas. Cada niño requerirá un monto de sueño necesario de acuerdo a sus características genéticas, pero nunca será menos de 8 horas.
Cuidar el espacio donde dormimos: Ojalá contar con una habitación bien ventilada, con la cama y el colchón adecuados para el tamaño del niño.
Eliminar los estímulos que nos impiden dormir bien: Ver televisión hasta tarde, chatear o jugar online son estimulantes visuales que producen una respuesta de adrenalina que disminuye artificialmente la posibilidad de dormirse. Además causan serias deficiencias en los sistemas de retención, memoria y bienestar psicológico. Hay que saber que el término de vacaciones es un excelente momento para obtener resultados escolares excepcionales, por lo que no debe entorpecerse esta cualidad producto del descanso con un mal manejo del sueño.
Detectar los síntomas: Muchos escolares van a mostrarse somnolientos durante el día, con signos de irritabilidad, inapetencia, cefaleas, mal humor y rabietas. Al mismo tiempo, la jornada escolar se hace a veces insoportable y se expresa por trastornos de conducta o simplemente con cabeceos en la sala de clase, por ello es importante que los padres estén alertas para que puedan ayudar a sus hijos durante la transición.
Paciencia y compromiso: Lo primero que debe hacerse con los niños es explicarles que estos cambios son normales y es muy común que al comienzo se sientan cansados. Pero también hay que hacerles entender que los estímulos adicionales nocturnos no van a ayudar a regular el horario natural de sueño y es importante que ellos también colaboren en esto yéndose a la cama temprano y dejando de lado la TV y los juegos electrónicos.