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La directora de la Escuela de Trabajo Social, Paula Leiva, cuenta que durante los últimos dos años han acumulado y sistematizado relevante información sobre el quehacer formativo que desarrolla la carrera. Un proceso de autoevaluación en el que participaron todos los estamentos de la carrera y que les permitió reconocer con claridad las fortalezas y también los aspectos que es necesario mejorar.
¿Cuáles fueron las fortalezas que observaron?
Esta primera etapa consistió en levantar información relativa a los propósitos de la carrera, al proceso de enseñanza-aprendizaje y a los mecanismos de autorregulación con los que contamos. Puedo decir que hemos reconocido el valor de contar con un plan de formación de asignaturas prácticas, cuya cantidad y pertinencia posibilita la construcción de un aprendizaje contextuado y significativo de nuestros estudiantes. Además, se destaca el aporte en el último año de formación, con carácter optativo, de un programa de diplomado correspondiente al ámbito de formación socio jurídica de la escuela, como parte del proceso de formación continua. Contamos como carrera con un proceso de evaluaciones estandarizadas nacionales (EEN), que busca alinear el cumplimiento de los objetivos del programa de asignatura mediante una gestión de estandarización de los instrumentos de evaluación. También quiero destacar nuestro cuerpo de académicos, que posee amplia y relevante experiencia universitaria y profesional, en los diversos ámbitos de lo social.
¿Cuáles diría que son los desafíos que quedaron para las próximas etapas?
Éstos se presentan en un plan de mejora muy acotado en términos de recursos, plazos y actividades, que ya están comprometidos y que serán abordados en un plazo máximo de dos años. Cabe señalar que varias propuestas ya están siendo trabajadas para mejorar aún más los procesos de enseñanza-aprendizaje. El área de investigación y el desarrollo de la Línea de Intervención Comunitaria se nos plantean como un importante desafío que esperamos abordar positivamente durante los próximos años.
¿Qué valor le otorga a la acreditación de la carrera?
El principal valor es que deja instalada una capacidad autoevaluativa de carácter permanente. Es decir, el proceso de enseñanza-aprendizaje queda bajo un sistema continuamente monitoreado por los equipos responsables del proceso, lo que permitirá dar garantías de que la formación que impartimos cuenta con procedimientos y mecanismos que aseguran su calidad. La acreditación nos reconoce y nos hace socialmente responsables de la propuesta formativa que ofrecemos a los jóvenes que deseen ingresar a UDLA a estudiar Trabajo Social.
