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Directora de la Escuela de Pedagogía en Lengua Castellana y Literatura de UDLA es entrevistada por investigación de tesis de doctorado


La docente, -doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia, España- se refirió a su investigación en la entrevista: “Por qué los chilenos no decimos lo que queremos decir”, es decir, por qué nos damos tantos rodeos para decir las cosas.  

“Desde el principio, el modelo buscó dar cuenta de cómo se manifiesta en el lenguaje nuestra actitud esquiva” y “no frontal”, hasta cierto punto “tímida”. Por eso, además de hacer un registro de recursos de atenuación, intentó responder a las preguntas ¿cómo atenuamos?, ¿cuándo atenuamos? y ¿por qué lo hacemos?”, explica Puga.

Una de las razones por las que lo hacemos tanto en nuestro país, dice Juana Puga, “es por la gran estratificación social que existe en Chile. En una interacción asimétrica, el hablante que goza de menor prestigio o poder atenúa más que el que tiene más poder”.

En comparación con los españoles, la autora enfatiza que: “el hablante chileno tiene más presente a su interlocutor que el hablante español. El hablante español, por su parte, le da más predominio en la conversación a su yo que el chileno, es decir, es más egocéntrico”. Explica que considerar al otro significa darle la mayor cantidad de opciones, no imponer nuestra opinión; por ejemplo, en Chile le decimos al mozo en un restaurante: “¿me podría atender, por favor?”; “permiso, ¿puedo pasar?”, en la calle; “en algún momento me gustaría poder hablar con usted”, en el trabajo. No precisamos el momento, no nos imponemos. El chileno pide disculpas en más ocasiones que el español”.

En síntesis, afirma que “pensamos que en una sociedad estratificada una de las funciones de la atenuación es operar como mecanismo de regulación de la interacción entre personas que pertenecen a “diferentes mundos”. Por lo tanto, en mayor o menor medida, el miedo está siempre presente en nuestras interacciones públicas. Sin embargo, comentó Puga, “me atrevería a decir que desde que estudié la atenuación (1992-1996) se atenúa mucho menos en Chile, probablemente tiene que ver con la globalización”.

¿Es bueno o malo?

La atenuación es un universal lingüístico, se usa en todos los idiomas. Para decidir si es negativo o positivo se debe analizar las situaciones en las que se desarrolla. Sin embargo, hay ocasiones en las que evidentemente uno esperaría un mensaje más directo, concreto y asertivo. En conclusión, la atenuación, muchas veces, empobrece nuestro castellano, por tanto, “la atenuación es un recurso lingüístico, lo que puede ser bueno o malo es el uso que hacemos de él”.

Revisa la nota en detalle:  “Por qué los chilenos no decimos lo que queremos decir”, El Mercurio.

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