El trabajo de los alumnos UDLA con Gendarmería comenzó hace cuatro años en el centro penitenciario El Manzano y hoy se amplía al Centro de Apoyo e Integración Social (CAIS).
La Rectora, Pilar Armanet, llegó hasta Concepción para firmar un convenio de cooperación entre UDLA-Universidad de Las Américas y Gendarmería de Chile de la Región del Biobío.
A la actividad asistieron la vicerrectora de Campus, Sede Concepción, Paz Hormazábal; el director regional de Gendarmería, coronel Pablo Toro; la recién electa presidenta del Centro de Estudiantes de Psicología, Franchesca Fuentes, autoridades del campus y gendarmería, y alumnos.
Pilar Armanet explicó que a través de este tipo de acuerdos nuestros estudiantes logran conectarse con la realidad y las necesidades de nuestro país, y destacó el trabajo que alumnos de Psicología y Trabajo Social realizan en apoyo de la reinserción de ex convictos.
Alexis Vielma, director de la carrera de Psicología y Trabajo Social, dijo que el trabajo entre ambas instituciones, que ya cumple cuatro años, comenzó con prácticas clínico comunitarias en el centro penitenciario “El Manzano”, lugar en el que ininterrumpidamente han realizado sus prácticas alumnos de UDLA, y en el que, además, han quedado trabajando y comenzado su carrera profesional.
Vielma agregó que esperan los mismos resultados en este proyecto que hoy comienza con el Centro de Apoyo e Integración Social (CAIS). “Este proyecto de práctica con gendarmería es coherente con los lineamientos de la Facultad de Ciencias Sociales, dado que el trabajo tiene un fuerte componente comunitario que es la reinserción social de personas que han cumplido pena aflictiva. Este proceso en sí es valioso, dado que responde a un criterio ético y social sobre el hacerse cargo de aquellas personas que fueron condenadas por la justicia y que una vez cumplida la condena se debe trabajar en la reinserción”, señaló el director de carrera.
Precisó que el trabajo considera proceso sociales como el concientizar a la sociedad sobre la necesidad de dar oportunidades y no estigmatizar a la persona y a su núcleo familiar por el proceso ya cumplido, por lo que este tipo de prácticas profesionales obliga a visibilizar la ética en la formación y desarrollo de futuros psicólogos y trabajadores sociales.
