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Alumna de Kinesiología es elegida entre 500 postulantes para asistir a curso de salud pública en Harvard

“La experiencia fue espectacular. Estuve sólo 10 días, pero conocer el Harvard Yard y el Faculty Club, junto a la estructura de la ciudad, visitar el centro histórico, conocer su forma de organización y que te entreguen un certificado como ex alumna, es absolutamente impagable”. Así resume Rhode Moya, estudiante de Kinesiología de UDLA, su asistencia al “Seminario internacional de líderes latinoamericanos: estrategias para una mejor gestión en salud pública”, dictado en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

La alumna se dio el tiempo de conversar sobre su experiencia y espera “que esto sirva para que otros alumnos se interesen en postular”.

Rhode, ¿de qué trataba este seminario?

La Escuela de Salud Pública de Harvard realizó un seminario internacional de líderes latinoamericanos, para trece países representantes. En él se trataron temas de gestión en salud, como la calidad que se está entregando en las organizaciones sanitarias y estrategias para tener un mejor servicio en salud pública, enfocado principalmente a cargos de dirección de centros hospitalarios.

¿Quiénes asistían a este encuentro?

Tenía de compañera a la rectora de una universidad en Paraguay, por ejemplo,propietarios de clínicas en Argentina o en Perú, médicos,  gerentes de laboratorios y encargados de ministerios de salud, ese era el nivel de los participantes del curso.

¿Cómo te enteraste de la convocatoria?

Cuando decidí que quería realizar algún curso de perfeccionamiento en mi área de estudios, encontré este seminario por internet, que, además, lo dictaba esta universidad tan prestigiosa. Inmediatamente envié mi documentación. Junto con ello tuve que presentar muchas cartas de recomendación, ya que son muy selectivos con sus alumnos. De quinientos postulantes, me dieron a mí el cupo.

¿De qué trataban las sesiones de estudio?

Eran jornadas súper extensas, las que se dictaban con traducción simultánea, por lo que el idioma no fue un problema. En la mañana teníamos clases sobre un ámbito determinado y en la tarde había un módulo de debate que trataba de la temática que ya habíamos trabajado, entonces en ningún momento me sentí fuera de conocimiento, incluso no pensé que me sería tan fácil.

¿Cómo te apoyó UDLA en este proceso?

Desde el día uno que lo comenté en la universidad, la UDLA me motivó diciendo ‘Rhode, tienes que tomar este curso’. La primera persona que me apoyó en mi proceso fue Alfredo Cáceres, vicerrector de Campus Maipú-Santiago Centro, porque fue con quien lo hablé desde el comienzo; me dijo que era algo inédito, porque nunca se había dado que una alumna UDLA fuera a Harvard, ya que por lo general iban los decanos o los directivos, pero no alumnos.

Posteriormente, hablé con Humberto Eyzaguirre, director de Kinesiología, y también lo encontró fabuloso; incluso, me ofreció la posibilidad de  quedarme en la universidad como docente una vez titulada. También, el coordinador de la DAE, quien me comunicó que UDLA me iba a costear los pasajes más un bono para la estadía.

¿Cómo reaccionó tu familia al saber que quedaste seleccionada?

Mi mamá y mis hijos estaban felices, todos emocionados porque realmente uno nunca se espera algo así.

Y tú, ¿qué sentiste al conocer la noticia?

Hasta ahora lo tomo con mucha tranquilidad, pese a que todos me dicen que el haber estado allá me va a cambiar la vida, que se abre un mundo de proyecciones. Todavía no asumo lo que pasó, no puedo creerlo, ya que uno supone que a Harvard va gente muy importante, casi un nivel gerencial, es por ello que es algo que se lo agradezco mucho a Dios, ya que siento que él permitió que se diera todo a mi favor.

¿Cómo fue el trato que recibiste allá?

“Yo era una más, y el trato fue de una cordialidad enorme, súper amables, y los compañeros, también, espectaculares. El grupo se componía de médicos, directores de clínica, directores de centros comunitarios sudamericanos y de América del Norte. Incluso, me eligieron para hablar en representación de mis compañeros para dar los agradecimientos finales cuando se cerraba el curso en el Faculty Club del Harvard Yard.

¿Qué consejo les darías a otros alumnos quienes, al igual que tú, pretenden perfeccionarse en su área de conocimientos?

Les diría a todos los estudiantes que el salir de la universidad sin realizar algún curso o seminario, limita la entrada al mundo laboral, y que éstos permiten abrirse oportunidades, por ello hay que estudiar, perfeccionarse continuamente, hacer seminarios, con el fin de proyectarse en una área específica, ya que ello abre un mundo de posibilidades y permite crear una red de contactos”.