
La película trata de un antiguo violoncelista de una orquesta que se acaba de disolver, Daigo Kobayashi, quien termina vagando por las calles sin trabajo y sin ilusión por la vida. Es así como toma la decisión de regresar al lugar donde nació, junto a su esposa.
Allí consigue trabajo como enterrador. ¿Qué debía hacer? Limpiar cuerpos, ponerlos cuidadosamente en sus ataúdes y enviarles al otro mundo en las mejores condiciones posible. Aunque este empleo no para nadie lo más óptimo, Daigo descubrirá en este ritual de muerte la chispa que le faltaba a su propia vida.
Acá lo importante es cómo se hace el trabajo más… que el producto final. Vale la pena verla, es una película muy bella.
Máximo Bosch
Decano