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¡Pedir un ascenso y no morir en el intento!

Hoy, el mundo avanza rápido, todo es para ayer y nada es como en el tiempo de nuestros abuelos, lo que también se refleja en la estructura general del desarrollo laboral de los profesionales. Antes las personas trabajaban toda su vida en la misma empresa y hacían carrera en ella, pero en la actualidad el modelo ha cambiado y nuestros deseos de avanzar rápido se hacen cada vez más frecuentes.

 

Sin embargo, antes de pedir un ascenso “detente”, encuentra el momento adecuado y genera una estrategia a mediano y largo plazo. Recuerda siempre que debes trabajar diaria y constantemente para alcanzar tus objetivos, y para hacerlo debes ir paso a paso, aunque no te agrade mucho la idea, pero es la única forma de construir algo sólido y que perdure en el tiempo.

 

Para pedir un ascenso, debes pensarlo bien y encontrar el momento propicio, ya que ir directamente a hablar con tu jefe sin un previo análisis, no es buena idea.

 

Aquí te dejamos algunos consejos que te pueden servir para salir airoso de esta situación:

 

Antes que nada, recuerda que "son tus acciones las que deben hablar por ti". Y la forma de tener claras estas acciones es contestando la siguiente pregunta: ¿puedo demostrar mi aporte a la compañía de forma tangible?, ¿cuáles han sido estos aportes?

 

Teniendo claridad en esto, puedes armarte un discurso mental, cosa de tener claras las ideas y, que al expresarlas, tu jefe entienda el mensaje tal como tú quieres, y no se preste para interpretaciones erróneas.

 

Durante la conversación:

 

Evita mostrar impaciencia. Si es necesario, ensáyalo antes y ponte en su lugar. Después de todo, es tu jefe y algo lo conoces.
Déjale claro que estás pensando a largo plazo.
Haz hincapié en que te gusta trabajar en esta institución y que estás comprometido con ella.
Coméntale de tus logros y de tus fortalezas para el puesto al que esperas ascender. Para que esta parte fluya sin inconvenientes, debes tener claridad de cuáles son tus fortalezas y tus debilidades en el trabajo. Así podrás expresarle estas últimas como oportunidades de mejora.

 

Si luego de esta conversación obtienes una respuesta positiva, ¡felicitaciones, lo hiciste! Pero si no es así, tendrás que hacer una autoevaluación de la situación y responder a tus dudas, que por lo general son:

 

  • ¿por qué mi trabajo no satisface?
  • ¿qué estoy haciendo mal?
  • ¿realmente es que no estoy haciendo bien las cosas o es que algo no me tiene contento para poder entregar mi 100%?

Al responderte estas y otras dudas que tengas, podrás encontrar la solución. Si efectivamente esto es lo que quieres y tendrás que esforzarte más porque se note tu interés por el trabajo, o definitivamente, es porque algo te está molestando y es hora de apostar por nuevos rumbos.


Como Red de Egresados UDLA, queremos orientarte y apoyarte en tu inserción y/o movilidad laboral; es por esto que tenemos una sección en el portal de la red dedicada a empleabilidad, donde encontrarás más consejos laborales como “preparar una buena entrevista laboral” o asesorías laborales para la búsqueda de empleo. Revisa aquí más sobre esta sección.

 

Fuente: Universia y CNN
 

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