Karina Cabezas: “En UDLA fueron los primeros en creer en mí”

Desde la comuna de Cabrero, en la Octava Región y a punto de rendir su examen de grado para titularse de enfermera, Karina Cabezas nos cuenta de su destacada trayectoria, no solo como estudiante de la Sede Concepción de Universidad de Las Américas, sino también de su importante desempeño como monitora interuniversitaria de prevención de VIH y deportista.

¿Qué destacas de tu paso por UDLA?

Me siento muy orgullosa de la casa de estudios que me acogió, ya que siempre me ha dado las herramientas para lograr y alcanzar los objetivos que me he propuesto. Gracias a la Dirección de Asuntos Estudiantiles, pude capacitarme como Monitora Interuniversitaria por el Seremi de Salud, Región del Biobío, lo que me brindó la oportunidad de seguir capacitando a nuevos estudiantes de UDLA en Concepción, de diferentes carreras, dando el puntapié inicial al proyecto denominado “Monitores Interuniversitarios de Prevención de VIH y Sida ITS”.

El año 2016 Karina fue ganadora de un fondo concursable para impulsar y apoyar proyectos universitarios de relevancia para la comunidad estudiantil. Esto le permitió solventar capacitaciones y certificaciones entregadas por la Seremi de Salud. Desde ese año trabaja en el programa de VIH/SIDA ITS- Programa de la Mujer, y gracias al éxito alcanzado, ha seguido postulando a los fondos con el mismo proyecto.

El año pasado, además de ser destacado como el mejor proyecto universitario con mayor relación con vinculación con el medio y el mejor proyecto universitario docente, el equipo UDLA fue incorporado a la mesa de jóvenes y adolescentes dependiente de la Seremi de Salud de la Región del Biobío, donde Karina es representante en el Consejo Consultivo de jóvenes y adolescentes. “Estar presente en esta mesa no responde solo a un logro personal, sino también a un éxito de la institución, sabiendo que UDLA posee las herramientas para liderar este tipo de actividades”, cuenta.

¿Cuáles son los desafíos que se han planteado para este año?

Este año 2019 nos hemos planteado ser la primera universidad de la Región del Biobío con dispensadores de preservativos disponibles para toda la comunidad universitaria y, por qué no, instaurarlo como un sello de nuestra universidad, que pueda haber fondos establecidos solo para este fin sin postulaciones intermedias, con el fin de dar continuidad a lo logrado, aún cuando yo no esté en la Universidad.

Otra de las grandes pasiones que mueve a esta joven universitaria es el automovilismo, un deporte poco común para el género femenino, pero que sin duda ha ganado protagonismo durante estos últimos años. Actualmente, Karina participa en la categoría “FIAT 600 STANDARD” y Fiat 600 Mujer, recorriendo distintos autódromos: Cabrero, Yumbel, Los Ángeles, Constitución, Temuco y con expectativas de seguir conociendo autódromos fuera de la región.

¿Cómo empezaste en el automovilismo?

Empecé en enero de 2017 y costó no solo ingresar en un medio donde no hay muchas mujeres, sino también que tus padres te apoyen siendo madre de un niño de 4 años, en un deporte de alto riesgo. Pero el apoyo de mi pareja y de mi preparador, Ítalo Hernández, que es quien armó mi primer auto, ha sido fundamental. Hemos logrado tener los más altos estándares en seguridad. Gracias a Nicolás Giamarino armé mi primer motor de carrera, no tenía dinero, solo las ganas. Fui a su local en Concepción y le pedí su ayuda, él vio a una niña queriendo practicar un deporte que él practica por años y me ayudó.

Madre, estudiante de Enfermería, monitora de prevención de VIH y automovilista. Una joven valiente y con grandes desafíos.

Hoy, Karina ha logrado importantes lugares en carreras regionales, lo que la motiva a seguir superándose, como en todas las actividades que realiza. “Bajo un casco de competición he llorado, reído, gritado, chocado y tenido grandes satisfacciones. Es un deporte en el que he gastado dinero que no he tenido, he renunciado a muchas cosas, pero todas esas cosas no valen sobre este auto. Es un deporte sumamente caro de mantener, entre inscripciones, viajes, estadía, mantención, honorarios al mecánico, preparador, pero se ha podido, y he tenido el apoyo constante de mi universidad. Siempre he dicho: vine a superar mis propias expectativas con coraje y dedicación, valiente no es el que siente miedo sino el que conquista sus miedos, yo fui por eso, y aquí en UDLA fueron los primeros en creer en mí, ustedes han sido mi mejor compañero de vida.