Decano de la Facultad de Derecho lanza libro sobre Reforma Constituyente

 

Cristián Monckeberg, presidente de Renovación Nacional; Ricardo Lagos, ex Presidente de la República; Pilar Armanet, Rectora de UDLA; Jorge Burgos, ministro del Interior; Patricio Zapata, decano de la Facultad de Derecho.

En semanas donde el tema de la Reforma Constitucional sigue en la palestra, el abogado constitucionalista y decano de la Facultad de Derecho de UDLA-Universidad de Las Américas, Patricio Zapata, lanzó su libro “La casa de todos” (Ediciones UC). El texto fue presentado por el ex Presidente de la República, Ricardo Lagos; el ministro del Interior, Jorge Burgos; el presidente de Renovación Nacional, Cristián Monckeberg; y la rectora de Universidad de Las Américas, Pilar Armanet. 

Los presentadores concordaron en la necesidad de contar con una nueva Constitución, destacando que debe existir un proceso donde todos los sectores tengan espacio para debatir. Al respecto, Patricio Zapata destacó que “el proceso constituyente es una oportunidad que tenemos que tomar como país, porque aunque no tuviéramos una nueva Constitución, sería una ocasión para construir más ciudadanía”.

A sus ojos, lo que puede hacer el gobierno en la materia no parece que sea lo central. La responsabilidad principal la tienen los ciudadanos, las universidades, los medios de comunicación, las juntas de vecinos, las federaciones de estudiantes, entre otros actores. En este sentido, Pilar Armanet, rectora de UDLA anunció que “la universidad durante el 2016 se ha propuesto discutir en profundidad sobre la nueva Constitución”, proceso que se iniciará con los cabildos constitucionales universitarios.

El Libro “La Casa de todos”, en un lenguaje sencillo y sin tecnicismos, plantea que Chile necesita avanzar en ampliar y robustecer la protección de los derechos fundamentales, establecer una institucionalidad que profundice el gobierno efectivo de las mayorías, la expresión proporcional de las distintas fuerzas políticas y la participación de sectores históricamente marginados, y que debe responder a los desafíos nuevos que enfrentan las sociedades del siglo XXI.

Sostiene que "el pueblo debe ser protagonista del proceso constituyente, por una cuestión de principios: el pueblo es quien tiene el derecho a decidir la forma de su convivencia política; y porque una Constitución no debe ser hecha a espaldas del pueblo para que perdure en el tiempo".